¿Imaginas poder juntar todas
las horas en las que has disfrutado plenamente a lo largo de tu vida? Por cada
hora de plena felicidad deberían entregar un ticket divino acumulable a otras
ofertas y sin fecha de caducidad. ¿El primer beso? ¿La lluvia de aquel día
en el que quisiste pasear lentamente bajo el agua? ¿La primera vez que
escuchaste un te quiero en boca de la persona a la que amabas? ¿Un
viaje, quizás? ¿La primera vez? ¿Un festival? ¿Un día de campo? ¿Un sábado
noche…?
Excursiones con el colegio. Nieve.
Playa. Pasear cogidos de la mano. Evadirte frente a una cascada. Contemplar las
estrellas. Recibir apoyo cuando todo sale mal. Saber estar a tiempo para aquel
que te necesita. Susurrarte algo sincero al acostarme. Dormir abrazada a ti.
Despertar a tu lado. Acudir a mil conciertos. Ver anochecer. Conocer nuevos
lugares. Observar cómo juegan los más peques. Saltar a la comba. Reírte sin
saber de qué. Disfrutar de una buena broma. Recordar anécdotas. Darte cuenta de
que no estás solo. Sentirte importante.
Cada vez que la felicidad
llama a tu puerta, debería accionarse un pequeño mecanismo capaz de hacerte
estornudar un ticket que valga por lo acontecido en ese momento: Vale por una
puesta de sol. Vale por otro viaje a Italia. Vale por hacer sonreír a tus
amigos… Y así, juntando estos tickets, podríamos volver a vivir aquello que
sabemos de antemano que nos va a hacer felices. Una manera de volver a andar
sobre lo que ya está andado por sendero llano, sin piedrecitas; por una
alfombra de rojo terciopelo… Desafortunadamente aún no se ha inventado el
estornudador de tickets vacacionales, pero siempre hay alguien que se encarga
de retocar ese pequeño fallo llenando de magia los momentos que se viven y ya
no vuelven a pasar.
En casi todos los momentos
agradables que tendemos a recordar aparecen más personas: no estamos solos.
Personas que pueden ser amigas, o no. Y que pueden ser queridas, o no. E
incluso pueden ser fruto de una circunstancia pasajera y esfumarse a los tres
meses. O al día siguiente. O al instante posterior… Conocidos de un día, de una
noche, de una vida entera; pero aún así personas que ayudan a que encontremos
lo que realmente buscamos.
No soy capaz de contabilizar
la cantidad de veces que he rozado la felicidad (ni la tristeza), y eso implica
que siga teniendo ganas de exprimirle a la vida los tesoros más mundanos, de
vivirla, aprovecharla, disfrutarla…
Deberíamos estar aquí no
para desperdiciar el tiempo con tonterías o discusiones que no conducen a nada,
sino para aprovechar cada jodido momento bueno que vivamos.
C`s magnifique!!! Creo que los momentos de felicidad, son únicos e irrepetibles, por eso los disfrutamos tanto, creo que además deberíamos tener un mecanismo que nos activará diciendo "eres feliz en este preciso instante, disfrútalo aún más si cabe", pero molaría mucho tener dicho tiqueck, sobre todo para esos momento en que la felicidad llega después de los fracasos y tristezas, esa alfombra roja acolchada, pero serían entonces ¿tan felices?
ResponderEliminar(Me ha encantado moza, soy capaz de imaginar cada palabra, y eso es lo que lo hace grande)
No puedo describir con palabras lo que siento en este momento, creo que cada vez que escribes, me haces escribir desde el corazón, desde lo más hondo de mi alma, y eso hace que nuestra amistad sea única. Así es llevamos años a la espalda, pero lo maravilloso es que estoy segura que nos quedarán muchos más, y que en la máquina de estornudos, aunque no sea real, podremos hacer para que vuelva a ser real, una y mil veces más. Te quiero y espero que lo tengas siempre presente
ResponderEliminarSi existiera ese mecanismo no valoraríamos tanto las pequeñas cosas. Y es que a veces somos tan idiotas que, hasta que no hemos perdido la oportunidad, no nos damos cuenta de lo que estábamos viviendo y se ha acabado ya.
ResponderEliminarLos tickets sería un gran regalo para esos días en los que echas la vista atrás y piensas que ya nada es lo que era. Para los momentos en los que te sientes tan sola que darías lo que fuera por revivir tu pasado. O incluso para disipar dudas que no pudiste aclarar en su momento. ¿Serían entonces tan felices? Seguramente no porque no se vive siempre de la misma manera una la misma emoción. Y sino mira cómo es verdad que no nos bañamos dos veces en el mismo río...
Con llegar a emocionar a una sola persona, en este caso a ti, merece la pena seguir manteniendo a flote este blog. Un blog que crece con las personas que lo le dedican su tiempo y que intentan ponerse en situación. Y si entre esas personas está una de las más importantes de mi vida, y una AMIGA con mayúsculas... no puede pedirse más.
MUCHAS GRACIAS A LOS DOS. Se os quiere :)