Es verdad eso que
dicen de que las cosas malas nunca vienen solas. La vida es un contínuo ir y
venir de emociones, etapas buenas que enseguida se disipan para dar paso a los
vendavales. Antes pensaba que lo bueno era siempre mínimo, ahora pienso que no
es tan grande como nos gustaría.
A veces hay que
hacerse a la idea de según qué cosas, y pensar en eso bueno que ya hemos vivido
o viviremos. Es la única manera de mantenerse a flote cuando todos se ahogan.
De llegar de nuevo a tierra y sonreír por lo pasado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario