21 de marzo de 2011

Lo más sincero es fijarse en el corazón.

Arañando la fina capa que nos envuelve en mentiras, podemos llegar a ver ese pequeño músculo que técnicamente bombea sangre y nos mantiene con vida pero que en realidad lo que hace es mantenernos vivos, y no solamente viviendo.


Cada uno tiene un corazón diferente que le hace especial, y en ocasiones otra persona puede llegar a tocarlo con tal intensidad que el siempre roce permanezca siempre en él como una huella eterna.

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