Párate un poquito, y
piensa. Coge aire, respira con todas tus ganas. Siente cómo hoy el mundo está
hecho para ti, para que empieces a disfrutarlo ya, sin perder el tiempo en
absurdas tonterías. Aprende a ver cómo sonríen a tu lado cuando te dispones a
enseñarle los dientes al mundo. Vuelve a hacer que los caminos llenos de
piedras de pronto se asfalten, y que lo más simple sea a su vez lo más
grandioso. ¡Destapa el bote de los momentos que dan sentido a la vida!
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