Y a encontrar la
felicidad en lo más simple…
Las flores, un
columpio estropeado, un puñado de piedras, tierra seca, moras ensuciando la
ropa de los sábados, heridas de guerra, amigos que durarán toda la vida... Con
los años perdemos juventud, y ganamos experiencia. Con la experiencia dejamos
de ser inocentes, y nos llenamos de dudas.
Las dudas no nos
dejan respirar, y nos ahogan por la noche desvelándonos.
Los desvelos adultos
terminan entre alcohol y lágrimas. Las lágrimas de un niño las disipa un buen
abrazo de madre. Las madres no pueden protegernos eternamente.
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