4 de noviembre de 2010

Temores y miedos.

Todos tenemos miedos a los que no (queremos) podemos enfrentarnos. Pero yo no temo a un saltamontes, ni a la oscuridad; yo temo la soledad y me temo a mí misma: temo la inseguridad con la que me observo, y la falta de un poquito de amor propio que me empuje a caminar. 


Me dan miedo las frases hechas porque siempre pierden su valor, y me dan miedo las palabras que dicen todo a quien las oye y nada a quien las habla.


Temo los pequeños cambios más que los cambios radicales, porque lo pequeño se hace grande y llega sin avisar. Temo caras de gente que no conozco porque no me dan seguridad. Me avergüenzo cuando alguna tímida mirada se fija en mí. Detesto que me miren. Detesto que me pongan a prueba. Y por eso estoy aquí sentada poniendo escusas, y no donde debería estar.

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